Cómo analizar un grupo focal:
de la grabación a la cita que se sostiene.
Un grupo focal no se analiza para ver qué sale. Se analiza contra las preguntas que el estudio tiene que contestar, separando quién habla y citando cada hallazgo con su minuto.
30 de septiembre de 20266 min de lectura
Antes del primer video, escribe qué buscas
Empieza por las preguntas que el cliente necesita contestar, una por línea. No son un resumen del brief: son las decisiones que alguien va a tomar con tu trabajo.
Esa lista es tu primer libro de códigos. Va a crecer con lo que aparezca en las sesiones, pero sin ella cada sesión se lee con una pregunta distinta en la cabeza, y las sesiones dejan de ser comparables entre sí.
Transcribe separando quién habla, y sobre todo quién pregunta
Una transcripción sin voces separadas sirve para buscar una palabra y para poco más. Necesitas saber quién dijo cada cosa, y en particular distinguir a la moderadora de los participantes.
La moderadora es quien introduce los temas. Si su pregunta queda mezclada con las respuestas, vas a contar como opinión de un participante la palabra que ella misma puso sobre la mesa. Es el error más común al contar menciones.
Con los estímulos pasa lo mismo. Si en la sesión se reprodujo un comercial, su audio no es la opinión de nadie: márcalo aparte antes de analizar las reacciones, o el anuncio va a hablar por los participantes.
Haz una primera pasada sin codificar
Recorre cada sesión una vez de corrido, sin etiquetar nada. Anota solo lo que te sorprenda y lo que se repita.
Esta pasada existe para que el libro de códigos salga también de las sesiones y no solo de tu cabeza. Lo que el cliente no preguntó y los participantes dijeron tres veces suele ser el hallazgo que más pesa al final.
Codifica con categorías que puedas defender
Junta los códigos que salen de tus preguntas con los que aparecieron en la primera pasada. Cada código necesita una definición de una línea y un ejemplo real tomado de las sesiones.
La definición es lo que hace que dos personas codifiquen igual. Si no la puedes escribir en una línea, el código todavía es una intuición, no una categoría.
Compara entre sesiones, no dentro de una sola
Un tema que aparece con fuerza en una sesión puede ser el efecto de un participante muy vocal. Un tema que aparece en casi todas las sesiones es un patrón.
Por eso importa registrar dónde un tema no apareció. Es un dato y no un vacío: si solo los grupos de un segmento lo mencionan, eso ya dice algo sobre ese segmento.
Cita con el minuto exacto
Cada afirmación de tus conclusiones debería poder rastrearse hasta un momento de una sesión. Anota la frase textual y el minuto donde se dijo.
Eso cambia la conversación con el cliente. Una frase que se puede verificar en el video pesa distinto que un resumen, y te cubre cuando alguien pregunta de dónde sale un hallazgo.
La interpretación sigue siendo tuya. Buscar y citar es trabajo mecánico; decidir qué significa para la marca es el trabajo por el que te contrataron.